Antes de comenzar a hablar de la necrópolis que significa lugar donde se encuentran enterrados restos humanos pertenecientes a culturas o poblados anteriores a la era cristiana. Quiero aclarar, que es el alto y bajo Egipto, el antiguo Egipto estaba dividido en dos regiones, el Alto Egipto  y el Bajo Egipto.  Al norte se encontraba el Bajo Egipto, donde el Nilo se extendía con sus varias ramas para formar el Delta del Nilo. Al sur estaba el Alto Egipto, que se extendía hasta Aswan. La terminología Superior e Inferior se deriva del flujo del Nilo desde las tierras altas de África Oriental hacia el norte hasta el Mar Mediterráneo.

El río Nilo fluye en dirección norte a través de diez países. Se ha dicho que remontando el Nilo, Lo que quiere decir que, a medida que subimos contra la corriente de sus aguas, es decir cuando nos vamos mas al sur, nos acercamos a nuestros tiempos y va disminuyendo la antigüedad de los monumentos que encontramos. Es que los Egipcios tenían distinta forma de ver el norte y el sur a la nuestra. es como que el mapa estaba al revés. Por esto es que el Bajo Egipto se encontraba al Norte, donde desemboca el Nilo, al Sureste del Mar Mediterráneo, entonces el Nilo corre hacia el Norte.

los colosos de memnón

Tebas se encuentra a unos 800 kilómetros del Sur del Mar Mediterráneo, en la parte media del Alto Egipto. era una antigua ciudad egipcia ubicada a lo largo del Nilo. Durante el periodo de la dinastía tebana el templo tubo mas importancia que la tumba. El faraón no será ahora mas que el hijo de Amón Ra, padre del cielo y la tierra. Amón era el Dios local de Tebas, al que se identificó con Ra, al trasladarse a Tebas la capital, y fue en Tebas donde se construyeron los mas colosales edificios religiosos de todo el Valle del Nilo, los mayores que la humanidad haya jamás edificado.

Durante los dos mil años que van de la XI a la XXV dinastías, Amón Ra el gran Dios tebano siempre mereció los honores del culto nacional. El gobierno del pueblo egipcio se trasladó al valle superior del Nilo en la XI dinastía, la llanura de Tebas debió ser ya lugar sagrado desde tiempos pre-faraónicos. Solo como un símbolo siguió recordándose allí, en los sepulcros faraónicos posteriores al traslado, la forma piramidal. Así, en la tumba de Mentuetep, primer faraón tebano, la pirámide atrofiada, cabe dentro de un patio, pero en cambio su templo la rodea totalmente. De aquel mero valor simbólico se originan las pirámides de ladrillo, que se construyeron durante bastante tiempo.

Los últimos faraones de la XIX dinastía renunciaron ya por completo a aquel signo distintivo y labraron sus sepulcros hipógeos en las grietas rocosas, hipógeo se refiere nombre dado a las galerías subterráneas para los sepulcros

La quebradura cercana al valle se prestaba para disimular, en su acantilado, la entrada de los corredores de acceso. Así, el templo del faraón quedó alejado de su sepulcro. La necrópolis de Tebas manifiesta el mismo empeño que se observa en Menfis por preservar a toda costa de la destrucción al cadáver.

Muchos templos tebanos se destruyeron por completo, y solo de ellos quedan en pie partes aisladas, como las colosales estatuas del faraón Amenohfis II, llamada, por los viajeros griegos, los colosos de memnón. En cambio, en el otro lado del rio se encuentran templos, como los de Karnak y Luxor, mejor conservados, porque son obra sucesiva de todos los faraones. La gran sala de karnak, la mayor sala cubierta que existe en el mundo, tiene 152 metros de largo por 51 de ancho, con 134 columnas que sostienen un liso techo formado de losas; las 12 columnas de la nave central son todas ellas de igual diámetro que la columna de la plaza Vendome de Paris. Una catedral gótica cabría holgadamente dentro de este espacio interior. Algunos palacios eran de ladrillo. Medinet Abu, cerca de Tebas, morada favorita de Ramses II, es un edificio de piedra, de dos pisos y de aspecto militar. La escultura de esta época demostraba con frecuencia un gusto por lo colosal que siempre ha sido característico en Egipto.

Ramses II

Pasando un poco de la arquitectura, al arte. No hay asunto mas arriesgado que discernir las divisiones cronológicas de los estilos egipcios. La escultura y la pintura contribuyen, no poco, a hermosear el aspecto general de estos monumentos Tebanos. En los relieves de los templos el faraón es siempre un personaje de tamaño mayor al natural; los grandes caballos de su carro son también desproporcionadamente mayores. Para llenar sus necesidades religiosas, el Egipto faraónico tuvo que aprender pronto a representar las formas de los animales, ya que los dioses menores del panteón nacional revestían tradicionalmente forma de vaca, halcón, león o cinocéfalo. Durante su evolución milenaria el arte egipcio solo sufrió una grande y verdadera sacudida en el tiempo del faraón herético Amenhofis IV, nieto del gran Ttuutmés. Tomó el nombre de Akenatón y quiso introducir la adoración del gran disco solar. La nueva religión de este soberano de la XVIII dinastía era mas naturalista que el misticismo, simbólico y geométrico, del culto de Ra, y ello había forzosamente de repercutir en las concepciones escultóricas de la época.

Akenatón trasladó su corte a Tell-el-Amar-na; Alli estableció los servicios imperiales y se rodeo de partidarios opuestos a la clase sacerdotal, núcleo político del que formó parte su esposa Nefertiti, la también llamada Young lady, que cooperó con el en su empeño de llevar a cabo aquella reforma religiosa. Los retratos revelan entusiasmo por las formas vivas, y es evidente que Akenatón se rodeo de artistas que aspiraban a un cambio en la escultura.

A su muerte la capitalidad volvió a Tebas su hegemonía, el culto a Amón Ra, pero el impulso de aquella escuela se perpetuó durante toda la XIX dinastía.

En cuanto a las pinturas, las tumbas de la necrópolis real de Tebas nos dan un repertorio muy completo de escenas de la vida doméstica: Gran diversidad de cuadros de género, con muchachas músicas y danzarinas, representaciones de episodios de la infancia y casamiento, y , sobre todo, ceremonias y honras fúnebres.

Pero tenemos otra manifestación de la pintura egipcia en las ilustraciones, sobre papiros, de los llamados Libros de los Muertos, anchas y largas tiras que, arrolladas, se enterraban con las momias y cuyo texto contiene instrucciones para el viaje a ultratumba. Representa la religión de Osiris y su esposa Isis, y tienen el carácter esotérico que siempre ha caracterizado al sentido religioso egipcio.

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